El OVNI de Gáldar
Ricardo Campo Pérez
Círculo Escéptico / Fundación Anomalía
El OVNI
de Gáldar
falsificaciones. LOS OVNIS APARECIERON EN ESPAÑA EN 1950, Y LLEGARON A GOLPE DE TELETIPO DESDE ESTADOS UNIDOS, DONDE HABÍAN APARECIDO TRES AÑOS ANTES. EL CONTAGIO FUE INMEDIATO Y LA LEYENDA SE EXTENDIÓ IMPARABLEMENTE POR TODO EL MUNDO. EN ESTOS SESENTA AÑOS LOS INVESTIGADORES, PERIODISTAS, UFÓLOGOS Y TODA UNA LEGIÓN DE CHIFLADOS DE VARIADO PELAJE NO HAN APORTADO UNA SOLA PRUEBA DE LA PRESENCIA DE EXTRATERRESTRES EN LA TIERRA, NO SÓLO EN EL SIGLO XX, SINO EN ALGÚN MOMENTO DE LA HISTORIA DEL PLANETA QUE HABITAMOS.
Lugar en el que en 1976 había una plantación de cebollas supuestamente afectada por el "OVNI", una invención de la prensa.
En los últimos años reverdecen ciertas supersticiones, mientras que antiguos y falsos enigmas que algunos periodistas se empeñan en vender como el no va más del misterio vuelven a aparecer en los programas dedicados a esta pacotilla mediática. En su inmensa mayoría se trata de asuntos refutados hace décadas, pero lo más llamativo es que nuevas generaciones de "expertos" y seguidores los acogen como pan recién hecho. Vean este amplio dossier al respecto. Y a menudo nos topamos no con estúpidas interpretaciones o con razonamientos inválidos, sino con la inutilidad manifiesta del periodista que no comprueba sus fuentes, como en el caso de la reciente y vergonzosa metedura de pata (una más entre tantas) del presentador televisivo de Cuarto milenio, que tomó por real lo que no era más que una inteligente creación artística del fotógrafo catalán Joan Fontcuberta. Lean este enlace y disfruten.
En este terreno, actualmente, es la historia alternativa la estrella de las librerías. El ejemplo más destacado es ese horrendo producto literario e histórico que es El código Da Vinci, cuyo éxito comercial demuestra el nivel de las lecturas y el interés intelectual medio de nuestro país. Para echarse a correr... ¿Y qué ocurre con la estrella del misterio de todas las épocas, los extraterrestres y sus cacharros voladores, los platillos volantes?; pues ahí siguen, en un segundo plano, apareciendo esporádicamente como hace un mes y pico cuando a las agencias de noticias les dio por divulgar un intrascendente informe del Ministerio de Defensa británico en el que se aseguraba que los ovnis están causados por energía plasmática en la atmósfera. Esto es falso, pues, como es sabido, la inmensa mayoría de las observaciones de ovnis se deben a confusiones con planetas, estrellas, estrellas fugaces, aviones y diversos tipos de globos.
Los ovnis aparecieron en España en 1950, y llegaron a golpe de teletipo desde Estados Unidos, donde habían aparecido tres años antes. El contagio fue inmediato y la leyenda se extendió imparablemente por todo el mundo. En estos sesenta años los investigadores, periodistas, ufólogos y toda una legión de chiflados de variado pelaje no han aportado una sola prueba de la presencia de extraterrestres en la Tierra, no sólo en el siglo XX, sino en algún momento de la historia del planeta que habitamos.
En Canarias, por supuesto, también vimos "ovnis". Se trataba, como en el resto de España y del mundo, de luces que los testigos no sabían identificar cuyo origen se hallaba en alguna de las causas citadas u otras. Todo muy de este planeta, nada a la altura del misterio que algunos ocultistas se empeñaban en divulgar porque eran incapaces de distinguir entre su deseo y la realidad. Algunos
de los ovnis más populares de nuestras islas fueron observados en los años setenta del pasado siglo, y se debieron a los efectos en la alta atmósfera de los gases de combustión expelidos por lanzamientos de misiles Poseidon norteamericanos desde submarinos de la US Navy. Se hallaban al oeste de las islas, en pleno Océano Atlántico. No son casos únicos: en otras ocasiones y en diversas partes del mundo se han contemplado fenómenos similares, intrascendentes pero muy espectaculares. Uno de los casos "canarios" se produjo el 22 de junio de 1976, hace ahora treinta años.
Fotografía del fenómeno tomada por un turista.
Alrededor de las 22:15 horas del citado día comenzó a divisarse desde numerosos puntos de la geografía canaria un punto luminoso ascendente que, según algunas versiones, dio la sensación de quedar estabilizado, aunque otras hablan de dos "objetos" rojos con movimiento anárquico o una espiral
roja. Posteriormente, comienza a expandirse una burbuja de gases de color azulado y otras tonalidades, semiesférica y con la base apoyada en el horizonte (al menos, ésa fue la impresión que dio) hasta alcanzar un diámetro enorme; pasado un cierto tiempo, cerca de media hora, comenzó a
desvanecerse. El caso adquirió gran importancia desde el momento en que la Zona Aérea de Canarias, a través del juez instructor nombrado a tal efecto, entrevistó a algunos testigos del suceso.
El fenómeno fue observado desde numerosos puntos del archipiélago, e incluso por algunos barcos que navegaban cerca de las costas canarias. Destacaré algunos de estos testimonios que pueden darnos una visión general de lo que realmente sucedió la noche en cuestión, de entre los numerosos que aparecieron en la prensa los días posteriores. "Fue detectado de 22:15 a 22:30h., y según uno de nuestros informantes, domiciliado en el Valle de Aridane (La Palma) se observó como un cohete que surgía del mar para remontarse hacia el pico del Time despidiendo intensa luz roja... El mismo fenómeno fue detectado en Tazacorte. De esta manera se expresaba El Día en su edición del día 23.
La Provincia, también del día 23, aportaba estas informaciones complementarias: "Anoche, alrededor de las diez y media, un objeto extraño se divisó desde distintos puntos de nuestra geografía, de forma especial en la zona de Gáldar y Telde (Gran Canaria). El citado fenómeno comenzó con dos objetos rojos que se movían en zig zag, formando una especie de espiral, en cuya parte inferior quedaban tres franjas a distinto nivel, superpuestas y con cierta separación entre sí. Eran de un intenso color rojo y fueron desapareciendo paulatinamente." Al día siguiente, el mismo rotativo habla de "un hongo gigantesco que despedía una luminosidad poco común que se vio aparecer en el mar... Con anterioridad, dos figuras en forma de halo y de una tonalidad rojiza se movían en zig zag...".
También desde Tenerife, concretamente desde Tacoronte y Granadilla, fue observado sobre la isla de La Palma, con las características señaladas en El Día en su edición del 23. El mismo día La Tarde informaba de que desde Valle Gran Rey, en La Gomera, también se observó el fenómeno.
Destaca la observación desde la corbeta Atrevida de la Armada española, que navegaba paralela a la costa sur de Fuerteventura. El capitán relató que: "A las 21:27Z (22:27 hora local) del día 22 de junio, se vio por primera vez un foco luminoso, de color amarillo azulado intenso, saliendo de tierra y elevándose con dirección a nuestra posición...; una vez tomada cierta altura (15º-18º) quedó quieto, girando su proyección luminosa, dejándose ver el foco de origen. Se mantuvo así dos minutos aproximadamente, originándose un gran halo de luz amarillo azulado intenso, que permaneció en la misma posición durante cuarenta minutos, aún después de haber desaparecido el fenómeno que dio origen al mismo. A los dos minutos el foco se fraccionó, quedando una parte más pequeña abajo, en el centro del círculo luminoso, formándose una nube azulada y desapareciendo la fracción que dio origen a este núcleo azulado. La superior tomó altura en espiral de una forma rápida e irregular, desapareciendo posteriormente".
Un buque carguero que viajaba desde el sur de África hasta Southampton divisó el fenómeno cuando se encontraba a 400 kilómetros al sur de La Gomera y a la misma hora aproximadamente, localizándolo en el horizonte noroccidental. No sólo coincide con el resto de los avistamientos canarios al oeste de las islas, sino que demuestra palpablemente la enorme magnitud del fenómeno y sobre todo su lejanía del archipiélago. Se trataba del Osaka Bay, que informó que al principio fue observado un resplandor de color naranja pálido cerca del horizonte. Dos minutos después podía verse además un disco blanco a unos 10º de elevación, a través del cual eran visibles las estrellas. Este disco fue creciendo hasta el punto de que a los diez minutos de aparecer se extendía desde la línea del horizonte hasta una elevación de 24,5º, máxima elevación que llegaría a alcanzar. El disco permaneció a la vista unos 25 minutos mientras que el resplandor anaranjado, que durante la observación había ido tomando una forma alargada, fue visible durante unos 5 minutos más.
Las declaraciones recogidas en la prensa ponen de manifiesto que el fenómeno fue observado simultáneamente desde todos los puntos de Canarias, lo que demuestra que nos hallamos ante un fenómeno único que los testigos describieron con las lógicas variaciones al tratarse de un fenómeno espectacular del que ignoraban su origen.
Portada del expediente desclasificado en 1994 por el ejército del aire relativo a este caso.
La información sobre el caso se desvió hacia lo sensacionalista e irracional cuando La Provincia (25-6-1976) publicó las declaraciones de un testigo de la costa norte de Gran Canaria, el médico Francisco Julio Padrón León. Éste ofreció una descripción aberrante de lo que observó. Lo que para todos los testigos era una campana luminosa de origen desconocido, para este médico, que
se encontraba viajando en un taxi para ir a visitar a un paciente del barrio de Las Rosas en Gáldar, fue una esfera transparente de 30 metros de diámetro, y los destellos rojizos se convirtieron en dos seres de cerca de 3 metros de altura vestidos de rojo. Su mente le jugó una mala pasada distorsionando aquello que, al igual que miles de canarios, tuvo la oportunidad de observar, y que tenía lugar a más de 700 kilómetros al oeste del archipiélago. El deseo de creer y las expectativas
vitales y religiosas cumplidas con su observación influyeron fuertemente en su interpretación, como puso de manifiesto Manuel Borraz en su ensayo Los gigantes de Gáldar y los avistamientos canarios (1992), según se desprende de las declaraciones a la prensa del propio médico.
¿Por qué los figurones del ocultismo nacional otorgaron mayor credibilidad a este adornado relato frente a las decenas de testimonios en gran medida coincidentes que no se refirieron a seres ni naves en ningún momento? Pues porque la manipulación y el sensacionalismo es consustancial a este mundo de los falsos misterios. Tampoco la docena de testimonios recogidos en el expediente oficial del caso (desclasificado por el Ejército del Aire en julio de 1994) mencionan a los seres ni a la nave, excepto el primero: precisamente el del médico F. J. Padrón.
Abundando en esta cuestión, el juez instructor del caso, comandante Munaiz, al contrario de lo que se ha pretendido hacer creer -supuestamente habría amenazado al doctor Padrón para que no divulgara su observación- me confesó en una entrevista personal que podría haberlo perjudicado en su carrera, pero que lógicamente él no podía hacer eso: "Lo traté con todos los respetos porque por su profesión no quería perjudicarlo y luego he visto por ahí en alguna revista que me ha puesto verde", me aseguró. La realidad de los hechos es que el doctor Padrón no se atenía a las preguntas del oficial del Aire y se limitaba a repetir su visión de los "seres", sin querer responder adecuadamente a las preguntas del cuestionario al que, sin mayores problemas, ya habían respondido otros testigos, que no habían interpretado tan aberrantemente el fenómeno luminoso que aquella noche se pudo observar desde todo nuestro archipiélago.
Manuel Borraz se pregunta en el ensayo citado: "¿Por qué lo que para unos no era más que un círculo conteniendo dos formas rojas constituyó para el médico de Guía una verdadera teofanía con matices tecnológicos?... Cabe pensar que cuando el testigo percibió una nave de gran perfección con dos seres a bordo, todo ello desprendiendo una gran espiritualidad, se colmaban algunos de sus más íntimos deseos y expectativas, su sed de transcendencia quizás". Es decir, se dio un valor preeminente al testimonio más subjetivo de todos, al "más completo", se dijo en cierta ocasión, quizá el único que adornó, involuntariamente pensamos, su observación con matices religioso-morales, muy al gusto irracional de Ovnilandia, el país situado más allá de la lógica y el sentido común.
El suceso tomo tintes aún más grotescos cuando Diario de Las Palmas comentó en su edición del día 25 que "... anoche se repitió otro extraño fenómeno en la zona Noroeste de Gran Canaria. Algunas personas, que no han querido revelar sus nombres, entre ellas un médico, afirman haber visto un objeto extraño, redondo y transparente, de dos pisos de altura y que se posó en las cercanías de Piso Firme, entre Agaete y Gáldar con dos figuras de color rojizo que se movían, despegando con el aparato a los pocos segundos". Evidentemente estas personas habían leído las noticias de los días anteriores y trataban así de dar crédito a la aparición de una finca de cebollas supuestamente quemada al día siguiente, que fue relacionado con la observación del día 22. O simplemente se trató de un despiste monumental de la prensa que confundió declaraciones de días posteriores al 22 con
un nuevo fenómeno. El propietario de la finca donde se habría posado el platillo volante no entendía nada: "Yo regué las cebollas ayer mismo (el día 24) y hoy me encuentro con este círculo muy dañado" (La Provincia, 26-6-1976).
El fenómeno, provocado por la quema de etapas del misil norteamericano en la alta atmósfera, se encontraba a unos 760 kilómetros al oeste de las Islas Canarias y a unos 45 kilómetros de altura. Estos dos valores fueron aumentando progresivamente a medida que se fueron sucediendo los estadios de la observación, llegando, en el momento de la desaparición, a los 1.060 Km. de distancia y a los 90 Km. de altura sobre el nivel del mar, todo ello en valores mínimos. Ésta es la imagen típica producida
por pruebas espaciales y lanzamientos de misiles balísticos cuando la luz solar a gran altura se refleja, como si de un espejo se tratara, en los gases expelidos por la combustión del ingenio aéreo.
Así quedó definitivamente probado al obtener tablas de lanzamientos de misiles balísticos que coincidían al minuto con las observaciones canarias, entre ellas la que aquí comentamos. Si bien al poco de producirse parecía lógico especular con estos fenómenos, pues se desconocía su origen, en los últimos años sólo la incapacidad de razonamiento crítico, la más obtusa credulidad, la figuración social y el deseo de prolongar un falso misterio ante los aficionados menos inquisitivos lleva a algunos a hablar de "ovnis" o de "fenómenos extraños" al referirse a estos, en último término, triviales sucesos. Véase una comparación de los fenómenos observados desde Canarias con otras instantáneas tomadas
desde diversos puntos del planeta en este enlace: http://www.anomalia.org/g006.htm. En otras ocasiones los fabricantes de paradojas se agarran al clavo ardiendo de los testimonios anómalos; pero ya es sabido
que nuestra mente interpreta y distorsiona la realidad, más cuando nos encontramos en un estado de intensa sorpresa o temor. El testimonio humano no puede ser considerado prueba científica en ningún caso.
(pulsa aquí para descargar la reseña tal y como apareció en el suplemento) 
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