Las terapias naturales no existen, señores parlamentarios vascos

Hablar de terapias naturales es engañar a la gente. No hay terapias naturales. Toda terapia es, por definición, obra humana, artificial. “Una terapia es un tratamiento tras un diagnóstico y un tratamiento, por ley, es una competencia de los profesionales sanitarios, que están regulados por la Ley de  ordenación de las profesiones sanitarias”, explica Adrian Hugo Llorente, médico y portavoz del colectivo de profesionales sanitarios Con la salud no se juega. No hay nada natural en poner una inyección, operar a corazón abierto o radiar un tumor, pero tampoco lo hay en pinchar con agujas o abejas, elaborar preparados homeopáticos, imponer las manos ni otras cosas por el estilo. Los practicantes de curanderismos varios usan el adjetivo natural fraudulentamente, como reclamo para atraer a los incautos que identifican, erróneamente, natural con bueno y artificial con malo.

También es engañoso referirse a esas prácticas como medicinas alternativas o complementarias. Si una cosa se considera alternativa o complementaria de otra, es porque funciona. Si dudo entre recurrir al tren o al autobús para un desplazamiento, es porque ambos medios de transporte pueden llevarme adonde quiero ir. Ni el teletransporte ni las naves hiperlumínicas son medios de transporte alternativos porque, para empezar, nadie ha demostrado que existan. Lo mismo pasa con las medicinas alternativas o complementarias: nunca han demostrado su efectividad científicamente. Si no, serían simple y llanamente medicina.

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