
Por Juan Antonio Aguilera Mochón.
«Puedes meterte con mi partido, con mi religión, hasta con mi familia, pero ¡los Reyes Magos no me los toques!». Una amiga me espetó eso con temible seriedad, y algo parecido suelen decirme otros cuando insisto en cuestionar a tan mágicas majestades en relación con la infancia, pero siguen sin presentarme contraargumentos de peso. Ahora que acabamos de pasar de nuevo por los Reyes, creo que es buen momento para reflexionarlo con calma.
Comienzo del artículo publicado en la web Lo que somos el 7 de enero de 2026.
Sigue en «’Los niños pobres es que no son muy buenos’. Por qué rechazar a los Reyes Magos».
