El azote de los ufólogos vendehúmos vuelve a la carga

Por Diego Zúñiga.

Es imposible pensar en la ufología española sin que el nombre de Vicente-Juan Ballester Olmos se cruce por la cabeza. Autor de numerosos libros (entre los que se cuentan clásicos como Los ovnis y la ciencia, Ovnis: el fenómeno aterrizaje y Enciclopedia de los encuentros cercanos con ovnis), artículos y ensayos sobre la materia desde la década de 1960, el investigador valenciano es reconocido por el talante científico que siempre ha querido imponer en su aproximación al tema, así como por su papel determinante en la desclasificación de archivos militares en su país, más allá de lo que diga cierta prensa sensacionalista. 

Hecha esta breve introducción a la figura del autor, queda pues la misión de revisar su más reciente libro, publicado en junio de 2026 por Reediciones Anómalas con el título de UAP: los ovnis del siglo XXI. Se trata de un concepto que enmarca de buena forma parte del contenido de la obra, pues Ballester Olmos, que es un experto en los dimes y diretes de la ufología estadounidense, repasa con un esmero por momentos exasperante cada detalle de las recientes apariciones de este tema en las más altas instituciones políticas de la potencia norteamericana.

'UAP: los ovnis del siglo XXI’, de VIcente-Juan Ballesteros Olmos.
‘UAP: los ovnis del siglo XXI’, de VIcente-Juan Ballesteros Olmos.

Como sabrá cualquier aficionado a los ovnis, en la última década se han repetido audiencias, promesas de desclasificaciones sorprendentes, testimonios a medio camino entre el sensacionalismo y el amarillismo puro y duro, y declaraciones que suelen augurar que pronto, ahora sí que sí, se sabrá la gran verdad. Sabemos asimismo que esa gran verdad que esperan los ufólogos es que les digan, con letras de molde, que los extraterrestres nos visitan, están aquí y desayunan entre nosotros.

El veterano investigador español aprovecha la ocasión que le ofrece este libro para separar la basura y poner las cosas en orden. Como un patólogo obsesionado con el rigor, dedica los dos primeros capítulos a diseccionar cada elemento de estas historias con un nivel de meticulosidad que puede agobiar a un lector menos interesado en este aspecto particular del problema ovni. Más allá de ello, no cabe duda de que su esfuerzo valió la pena, pues aclara y explica todas esas cosas que otros autores prefieren siempre maquillar con dosis de misterio. Porque también trata de eso este libro: de no atizar el enigma, de no inflar artificialmente, con dosis de dramatismo exagerado, aquello que en realidad es bastante mundano. 

Ensayista experimentado, el autor logra presentar de forma limpia su posición, aclara todo lo que debe ser aclarado y deja nulo margen a la especulación barata. En este sentido, su esfuerzo puede perfectamente llegar a lectores que miran con desdén los libros ufológicos por estar plagados, en general, de patrañas. Punto a favor de UAP: los ovnis del siglo XXI.

Pero no se queda en esa labor, que de por sí podría conformar una obra independiente. En absoluto. Va más allá, principalmente porque Ballester Olmos busca con este largo trabajo no solo resumir lo sucedido en los últimos años en la ufología estadounidense, sino también presentar un manual de investigación. La excusa de los UAP es para ello perfecta, porque permite llamar la atención antes de que el autor se disponga a inyectar dosis de sensatez directamente al caudal sanguíneo. Eso explica que el tercer capítulo se centre, precisamente, en la investigación ovni.

El ufólogo valenciano y escéptico Vicente-Juan Ballesteros Olmos. Foto: © Raúl Belinchón.
El ufólogo valenciano y escéptico Vicente-Juan Ballesteros Olmos. Foto: © Raúl Belinchón.

Una curiosidad de la carrera de Ballester Olmos es que ha sido dedicada en partes proporcionales a la investigación en terreno y a la de salón. Pese a ello, a que se ha dejado los pies en la calle buscando testigos y evidencias, se ha creado la falsa impresión de que el ufólogo valenciano jamás levanta su trasero de la poltrona, algo que en determinados círculos ufológicos es un pecado mayor. Es en este capítulo donde Ballester Olmos desmiente todo aquello, sin siquiera tener que mencionarlo explícitamente. Es más sencillo: pone sobre papel sus experiencias personales y, en un afán de contracorriente, defiende a capa y espada el trabajo a distancia, dejando muy en claro que incluso desde la comodidad del hogar se pueden explicar los casos.

Porque, al final del día, lo relevante de la ufología es la explicación de los casos, ¿no? Pues sí y no. Sí, si realmente buscas respuestas. No, si lo que quieres es llenar páginas de una revista comercial y, de paso, ponerte en evidencia como un inepto. El ufólogo que no explica casos es eso, en efecto. Como un médico cuyos pacientes jamás mejoran o un abogado cuyos defendidos siempre terminan presos. En esos ámbitos se los desprecia. En la ufología, en cambio, la inoperancia es aplaudida y premiada.

Decíamos al comienzo que Ballester OImos destacaba también por su papel central en la desclasificación de archivos militares vinculados a la ufología. Y de eso trata el capítulo 4, que es un momento alto del libro. En especial si a uno le interesa la historia de este mito contemporáneo que llamamos fenómeno ovni, esta parte del texto está llena de datos, anécdotas y episodios, muchos de ellos poco conocidos, de cómo fue ese proceso. Y lo cuenta el protagonista , muchas veces poniendo el pecho a las balas e incluso confesando algún pecadillo menor. 

La siguiente sección sigue un poco esta misma línea, aunque esta vez en referencia a algunos expedientes apócrifos, muchos de ellos inventados por periodistas del misterio para rellenar páginas, antes, y estirar pódcast, hoy.

Algunas obras de Vicente-Juan Ballester-Olmos.
Algunas obras de Vicente-Juan Ballester-Olmos.

Los últimos dos capítulos de UAP: los ovnis del siglo XXI son un resumen del trabajo de más de 60 años de Ballester Olmos en este campo. No porque se planteen al lector como una clase de historia, sino porque resumen el conocimiento adquirido en todo ese período –exponen la sabiduría del maestro, digámoslo así– y ofrecen atajos para que nadie que recién llega al tema pierda tiempo entre las ramas. El capítulo 6 se titula convenientemente «Curso acelerado de ufología» porque es eso mismo lo que ofrece: un repaso rápido, pero amplio e informado, de lo más valioso publicado en este campo tanto en inglés como en español y francés. Es una forma de llevar al aficionado directamente hacia lo enjundioso, ahorrándole el pesar de lecturas inconducentes. Es, desde esa perspectiva, una oferta imposible de rechazar. 

El capítulo final, en tanto, es más reflexivo. En él Ballester Olmos sí expone sus años de oficio, sus experiencias e incluso es posible entrever sus propias decepciones, esas que se viven cuando uno entra a un mundo con la esperanza de encontrar algo nuevo y se da, de golpe y sin aviso, con la más cruda realidad, esa que pincha globos. Precisamente lo que significaba entrar en los ovnis en los sesenta y pronto darse cuenta de que las cosas no eran lo que otros decían que eran. Es acá donde el autor muestra un rostro más opinativo, se deja llevar por sus intereses y despliega su erudición ufológica. Es un apartado interesante también por mostrar una faceta más íntima del pensamiento del ufólogo valenciano.

Este libro, de abundantes 732 páginas, es valioso por su contenido y por su peso simbólico. Es una obra madura, profunda, informada y reflexiva, donde muchas veces vemos salir a un Ballester Olmos impaciente con los errores, las mentiras y la falta de avances. Es, asimismo, una muestra de que se puede hacer ufología en serio, con altura, incluso en el siglo XXI, el de los UAP.

Ballester Olmos, Vicente-Juan [2026]: UAP: los ovnis del siglo XXI. Prologado por Pedro Duque, Reediciones Anómalas. Alicante. 732 páginas. 25 euros.

Diego Zúñiga es periodista y director de Coliseo Sentosa, editorial especializada en obras críticas sobre el fenómeno ovni. Es autor de los libros Noticias de Marte. Cómo los ovnis invadieron la prensa chilena (2013) y Un marciano en Alemania. Una fotografía que no cambió la historia (2020). Fue codirector, junto con Sergio Sánchez Rodríguez, del boletín escéptico La Nave de los Locos (2000-2010).