
Por Autumn Sword.
En el mundo de lo paranormal nada provoca tanta fascinación como un muñeco embrujado. En general, los objetos malditos o embrujados generan mucha atención, pero hay algo en un muñeco que hace de él algo más que un mero artefacto. TikTok tiene un sinfín de vídeos que muestran muñecos que supuestamente se mueven solos, al parecer manipulados por fuerzas sobrenaturales. Más recientemente, el muñeco conocido como Labubu, una apreciada pieza de colección, ha desarrollado entre los crédulos cierta reputación de ser satánico.
Puede decirse que los dos muñecos embrujados más famosos son El Muñeco Robert y Annabelle, dos figuras emblemáticas de la cultura popular convertidas durante décadas en mitos y finalmente en iconos del terror en Hollywood. A Robert y a Annabelle se les atribuyen diversos poderes y habilidades. Por ejemplo, se dice de ambos que pueden moverse por su cuenta, y aunque al parecer Robert solo maldice a aquellos que le faltan al respeto, a Annabelle se la considera tan peligrosa que hay que mantenerla encerrada en una jaula de cristal sellada con oraciones y cruces… al menos hasta que surge alguna oportunidad publicitaria. Entonces la dejan salir.
Esta es la primera de un artículo en dos partes que examina la historia y las afirmaciones asociadas a estos dos muñecos. ¿De dónde proceden? ¿Por qué la gente cree que están embrujados? ¿Hay alguna prueba de que pueden maldecir a las personas? Si bien cada afirmación de lo paranormal debe examinarse por separado, si los dos muñecos embrujados más famosos y temidos resultan ser un juego de niños —juguetes inofensivos que se han utilizado como atrezo teatral para contar una historia entretenida y rentable—, entonces hay buenas razones para mostrarnos escépticos respecto a otros muñecos embrujados menos conocidos.
El Muñeco Robert
Del Muñeco Robert se ha dicho que es «uno de los objetos embrujados más infames del mundo», al menos según Ghost Key West Tours [Tours Fantasmales por Cayo Hueso], un negocio familiar dirigido por David L. Sloan, el biógrafo no oficial de Robert. Robert ha aparecido no solo en el embrujado (o no tanto) Museo Embrujado de Zak Bagan y en el programa de Travel Channel Deadly Possession [Posesión mortal], sino también en el programa Ozzy’s & Jack’s World Detour [Educando a Ozzy Osbourne] (descanse en paz Iron Man). A pesar de su infamia -o quizá gracias a ella-, los detalles factuales que rodean al Muñeco Robert se ven eclipsados por los rumores y las especulaciones.
El Muñeco Robert mide unos noventa centímetros de alto, un tamaño inusual para un muñeco, y está cubierto de fieltro. Suele ir vestido con un traje de marinero de cuatro piezas. Está relleno de lana de madera, conocida también como excelsior, que era muy popular hasta los años 60 y 70, cuando empezaron a usarse materiales sintéticos como el poliéster. Se cree que su pelo es de mohair, castaño o rubio, que se ha oscurecido con los años, y sus característicos ojos negro carbón son botones de zapato: botones de madera pintados de negro. Alrededor de la nariz y la boca tiene unas costuras ovaladas muy perceptibles, una costura horizontal sobre la frente y dos verticales sobre la nariz y bajo la boca.
tLa historia más detallada del Muñeco Robert la proporciona David Sloan en su libro de 2014 Robert the Doll [El Muñeco Robert]. Lo que se sabe a ciencia cierta es que Robert pertenecía a un artista de Cayo Hueso llamado Robert Eugene (Gene) Otto y permaneció en la casa del artista, en el 534 de Eaton Street, hasta 1980, cuando la entonces residente Myrtle Reuter, que había comprado la propiedad en 1974, se lo llevó consigo cuando se mudó al 1722-A de Von Phister Street con su marido William. En 1994, Myrtle Reuter donó el muñeco al Museo Fort East Martello, donde permanece expuesto hasta hoy.
Según la leyenda...
La historia que se repite más a menudo sobre el origen de Robert es que le fue entregado a Gene Otto por alguien procedente de las Indias Occidentales y que arrastra una maldición vudú. Por ejemplo, la página Find A Grave dedicada a Gene Otto afirma: «Según la leyenda, su niñera jamaicana le entregó un muñeco que se parecía a él», mientras que la web oficial de The Artist House -residencia de Gene Otto desde que se convirtió en un hotel de media pensión- afirma que «todo empezó cuando Robert (Gene) Otto tenía 4 años. Era 1904 y una joven que se cree que era de ascendencia bahameña le entregó un muñeco de tamaño natural hecho de tela y relleno de paja. El muñeco era un regalo, o quizá una represalia por una mala acción, como creen algunos lugareños».
Una de las primeras referencias impresas al Muñeco Robert se encuentra en un artículo en el Fort Lauderdale News del 4 de agosto de 1985 que ofrece la variante de que fue un regalo hecho a Robert por parte de alguien de ascendencia afrocaribeña. El artículo dice: «Robert Eugene Otto adoraba el muñeco. Le tenía mucho afecto desde que, siendo niño, se lo había regalado una joven negra a la que sus padres habían ayudado a criar» (Eyman 1985). De igual manera, un artículo en The Miami Herald del 17 de octubre de 1996 afirmaba que el Muñeco Robert fue «creado en 1909» y que «se lo regaló a un hombre llamado Gene Otto una joven haitiana o bahameña que vivía con su familia» (Boese 1996).
Según David Sloan, lo más probable es que estas historias tengan su origen en una mujer llamada Amelina Abbott, que estaba empleada como sirviente en casa de Otto. Los registros del censo indican que William Abbertt y su esposa, Amelina Abbertt, llegaron a Cayo Hueso, Florida, desde las Bahamas en 1880 («William Abbertt and Amelina Abbertt» 1880). Hacia 1885, la ortografía del apellido había pasado de «Abbertt» a «Abbott», y Amelina había cambiado su nombre a «Emeline» («William Abbott and Emeline Abbott» 1885). Como ocupación de William figuraba peón, y de Ameline, sirviente.
En algún momento, William empezó a trabajar para Joseph Otto, el abuelo de Gene Otto, hasta su muerte en 1885, momento en el que Thomas Otto, el padre de Gene, lo contrató como dependiente en su farmacia hasta la muerte de William en 1916 (Sloan 2014). Según consta en la edición de The Miami Tribune del 30 de julio de 1924, tras la muerte de Thomas Otto el año anterior, Emeline Abbott demandó a Minnie Otto, la esposa de Thomas, como administradora de sus propiedades («Public records» 1924). Ni la naturaleza de la reclamación ni el resultado han quedado aclarados, aunque, teniendo en cuenta que su marido había muerto el año anterior, resulta razonable asumir que Emeline Abbott buscaba algún tipo de participación económica en la herencia de Thomas Otto. Al año siguiente, Emeline Abbott murió y se unió a su esposo enterrado en la parcela de la familia Otto.
Hay buenas razones para dudar de que los Abbott fueran quienes regalaron el muñeco a Gene Otto. Para entender por qué, necesitamos entender qué es lo que hace único a Robert… además de su supuesto embrujamiento. David Sloan, en su libro Robert the Doll, afirma con seguridad que «Robert es un payaso confeccionado en Alemania», específicamente manufacturado por la compañía Steiff de Giengen. «Sospechando que Robert era una creación de Steiff, contacté […] con la asesora y archivera de Steiff para Norteamérica, Rebekah Kaufman. […] Rebekah estaba bastante segura de que Robert era un auténtico producto Steiff manufacturado antes de 1912», aunque Sloan admite que «identificar con una certeza del 100 % un muñeco tan raro resulta difícil solo con fotografías» (Sloan 2014).
Consulté a Rebekah Kaufman para verificar que esa era realmente su opinión, y ella me remitió a su blog, My Steiff Life, donde dice: «Resulta imposible afirmarlo con una certeza del 100 % sin ver en persona la pieza […], pero las voces en su mente [la de Rebekah Kaufman] sugieren que Robert fue muy probablemente manufacturado por Steiff». Si la probabilidad de que sus orígenes fueron alemanes no resultase suficiente para poner en duda que se tratase de un regalo de los Abbott, el clavo final en el ataúd de esta parte de la leyenda en particular es el precio. Sloan afirma en su libro: «Ella [Kaufman] también observó que Robert tuvo que ser en su momento un artículo muy caro, así que solo una persona opulenta (o una persona relacionada con la opulencia) podría haberse permitido pagar un muñeco como ese» (Sloan 2014). No hay ninguna prueba de que William y Emeline Abbott hubieran viajado jamás a Alemania (a diferencia de la familia Otto), e, incluso en el caso de que Robert fuera un pedido transoceánico para una tienda o juguetería de lujo en Cayo Hueso, es improbable que los Abbott hubieran podido pagarlo.

Aunque David Sloan no cree que los Abbott fueran quienes regalaron el muñeco a Gene Otto, sí cree que Emeline Abbott fue la que lanzó la maldición sobre Robert. En una reciente entrevista en Youtube con Boo Productions Paranormal Toledo, Sloan explicó su razonamiento como sigue:
Actualmente, nuestra teoría es […] que dentro del Muñeco Robert habita el espíritu de una niña, y he sido capaz de relacionarla con Emeline Abbott, que era la niñera de la familia y la sirvienta. […] Cuando di con Emeline Abbott y luego con los registros del censo, comprobé que había perdido un hijo entre 1900 y 1910, cuando llegó el muñeco. Pudimos conjeturar que, siendo médico el padre de Gene, ella le habría llevado al niño cuando este tuvo un problema. Y creemos que el niño murió y ella culpó a la familia y buscó a un experto en vudú para que lanzase una maldición.
Pude confirmar la afirmación de Sloan de que Emeline Abbott tuvo realmente un hijo. El censo de 1900 no menciona a ningún niño, mientras que el de 1910 indica que nació uno, pero no vivía ninguno. Sin embargo, no hay más información relativa a la identidad, la fecha o, más importante aún, el sexo de este niño. Es bastante posible que Emeline Abbott buscara la ayuda de su patrón durante el embarazo o si luego surgieron complicaciones, pero simplemente no lo sabemos.
Así pues, ¿está Sloan especulando a partir de la escasa evidencia disponible, creando una historia convincente de dolor y venganza basada en poco más que un registro del censo? No. De hecho, lo que Sloan ha hecho es peor que simplemente inventarse una historia. David Sloan explica en la entrevista con Boo Productions que no basa su teoría solo en los registros, sino también en lo que le ha contado una «médium psíquica extremadamente intuitiva». Según dice: «Cindy Kaza vino cuando hicieron el impactante documental sobre el Muñeco Robert en Discovery. Mientras trabajaba con ella -es una gran psíquica-, me dijo que sí, que la niña murió y buscaron un experto en vudú. Pero también dijo que no eran solo múltiples espíritus, sino que aquello abrió un portal dentro del muñeco, por lo que hay muchos, muchos espíritus».
Así es. El Muñeco Robert no es solo un muñeco embrujado por el espíritu de una niña; es un cruce de fronteras para fantasmas. Podría pensarse, si alguien llega a creer sinceramente en esto, que habría un gran interés en someter al muñeco a un riguroso estudio científico. Dentro de su cuerpo de fieltro de noventa centímetros, hay un portal a la otra vida. No es solo una prueba de que los fantasmas son reales, sino una autopista paranormal por la que los fantasmas vienen y van. En vez de eso, Robert sigue siendo una popular atracción turística y un icono de la cultura popular.
Me incomodan profundamente las alegaciones contra Emeline Abbott. El tratamiento que le dan Sloan y Kaza me recuerda el modo en que los Warren y otros difamaron a Bathsheba Sherman, calificándola de bruja y adoradora del Diablo. Emeline Abbott es ahora recordada como «la niñera enfadada», que «tal vez tuvo una aventura con el padre de Gene, Thomas». Aunque esta caracterización no es tan siniestra como la de Bathsheba Sherman, en mi opinión personal, también se está manchando la reputación de alguien solo para contar una buena historia.
Entonces, ¿qué es lo que supuestamente sabe hacer Robert?
Es creencia popular que aquellos que le faltan al respeto a Robert -haciéndole burla, poniendo muecas o sacándole fotos sin pedir permiso- acaban teniendo mala suerte. Tal como explica Sloan: «Si vas, te pones [sic] irrespetuoso, le sacas la lengua, le haces una peineta, cosas así, el espíritu de esta niña siente que le faltas al respeto, se siente herido, es como si te untara de alquitrán pegajoso, y entonces las demás entidades protectoras salen del portal y se pegan a la persona irrespetuosa y la siguen hasta su casa». No hace falta decir que nadie ha visto abrirse ningún portal ni ha sido capaz de producir ningún alquitrán ectoplásmico para su estudio.
Los medios que utilizan esas «entidades protectoras» para vengar al Muñeco Robert son muy numerosos; se le ha culpado de «accidentes, percances, mala suerte, desgracias, daños físicos y hasta muertes» (Sloan 2014), aunque, a juzgar por el contenido de una carta de disculpa escrita a Robert e incluida en el libro de Sloan, estas desgracias pueden extenderse a sucesos más prosaicos, como atropellar un ciervo en la carretera, pequeños incendios en la cocina e incluso caerse por las escaleras.
Las afirmaciones más ridículas sobre la maligna influencia de Robert proceden del propio David Sloan. Durante la entrevista en Boo Productions, le preguntaron acerca de su participación en el encuentro de Jack y Ozzy Osbourne con el Muñeco Robert en el programa televisivo de Jack, Ozzy’s & Jack’s World Detour. Dijo:
Ozzy le faltó al respeto a Robert [Ozzy se tiró un pedo en la misma sala en que estaba Robert, aunque se disculpó. Al parecer eso no fue suficiente para Robert]. Luego se hicieron con una réplica del muñeco y se lo llevaron de viaje. Ozzy intentó reventarlo y lo metió en el microondas. Por supuesto, les parecía que todo eso quedaba bien en televisión. A Robert no le gustó. ¿Os acordáis de que Ozzy tuvo una infección por estafilococos en el pulgar que casi lo mata? Eso fue justo después de haber sido irrespetuoso. Luego se abrió la cabeza, casi se muere. Tuvo un accidente que le dañó la columna, y lo más extraño: desarrolló la enfermedad de Parkinson, la misma que mató a Gene Otto.
Ozzy desarrolló realmente una infección por estafilococos en el pulgar en octubre de 2018. El episodio 1 de la segunda temporada de Ozzy’s & Jack’s World Detour se emitió por primera en vez el 8 de noviembre de 2017… casi un año antes de la infección. Eso no es exactamente «justo después» de haber sido irrespetuoso, ¿verdad? No he podido encontrar ninguna mención de que Ozzy sufriera un accidente en la cabeza, pero lo más probable es que Sloan se refiera a una caída que Ozzy sufrió en 2019 y que le desplazó varias varillas de metal que llevaba en la espalda, consecuencia de un accidente en cuatrimotor en 2003. De nuevo, eso fue dos años después de que supuestamente provocara la ira de Robert.

Finalmente, me gustaría abordar los comentarios de Sloan sobre el diagnóstico de párkinson de Ozzy. Ozzy nació con el gen PARK2, que lo hacía genéticamente propenso a la enfermedad de Parkinson. Esto se reveló durante una prueba genética en 2003, catorce años antes de haber entrado en contacto con el Muñeco Robert. Sugerir que un muñeco embrujado o maldito tuvo algo que ver con esta dolencia es enfermizo y de ignorantes.
Desde una perspectiva más benigna, también se ha culpado a Robert de fenómenos fantasmales más comunes, como anomalías fotográficas y fallos electrónicos. «Algunos problemas fueran tan simples como que las baterías de la cámara se agotaran en presencia del muñeco, solo para volver a estar a plena carga al salir del museo», explica Sloan. «Otros visitantes revelaron sus películas y se encontraron con que todas las fotos habían salida bien excepto las de Robert» (Sloan 2014).
Como yo no he estado allí, no puedo hablar de ninguna afirmación específica ni de ninguna fotografía. Sin embargo, tengo que decir que la idea de que los fantasmas agotan las baterías de los equipos electrónicos es bastante común entre la comunidad paranormal y un buen ejemplo de razonamiento defectuoso. La idea viene a ser algo así: los fantasmas tienen algo que ver con la energía, las baterías tienen energía, tus baterías se han agotado o descargado, por tanto, los fantasmas agotaron tus baterías. Primero, se da por hecho que los fantasmas existen. También se da por hecho que los fantasmas tienen algo que ver con «la energía»; la naturaleza exacta de esta relación y lo que se entiende exactamente por «energía» se establece mal o no se establece. Segundo, se da por hecho que, como uno se encuentra con que las baterías se han agotado, tiene que ser porque los fantasmas las vaciaron.
Hay un montón de razones prosaicas para que una batería se agote. Pueden ser baterías viejas, baterías defectuosas e incluso baterías baratas. El fotógrafo y jefe de investigación del CSI Kenny Biddle proporciona la siguiente explicación en una entrevista con Thomas Westbrook en Holy Koolaid: «Las baterías mueren. Las dejas en algún dispositivo; algunos dispositivos no se apagan, siempre están encendidos o en modo de bajo consumo, así que, si no usas algo durante una semana, un mes, un par de meses, sí, es muy probable que lo saques, lo uses quince minutos y se agote».
Existe una objeción evidente a la idea de que el Muñeco Robert agota las baterías o es responsable de fallos electrónicos: ¡el hecho de que hay montones de fotos y vídeos de Robert! Está claro que no agota las baterías de todas las cámaras y teléfonos que intentan grabarlo. Tengo el presentimiento de que los creyentes probablemente lo explicarán diciendo que Robert solo fastidia las cámaras y teléfonos de los que se muestran «irrespetuosos» con él, pero eso también está basado en diversas suposiciones sin demostrar: a) que los fantasmas existen, b) que el Muñeco Robert está embrujado, y c) que el fantasma o fantasmas que embrujaron al Muñeco Robert se vengan de los que se muestran irrespetuosos con el muñeco. Por otra parte, explicar estos fenómenos como causados por tecnología defectuosa o errores de uso requiere menor cantidad de suposiciones.
Entonces, ¿es peligroso el Muñeco Robert?
A pesar de las afirmaciones sensacionalistas de cazadores de fantasmas como David Sloan, no hay ninguna prueba de que el Muñeco Robert pueda maldecir a nadie. Las cartas enviadas al Museo Fort East Martello pidiendo perdón a Robert son puramente anecdóticas, y, si se puede culpar a Robert de cualquier cosa, desde un accidente de coche hasta que se te queme la cena, entonces no hay realmente nada que no pueda atribuirse a su influencia. La afirmación de que el Muñeco Robert maldijo a Ozzy Osbourne es ridícula y ofensiva.
La perpetuación del relato en el que Emeline Abbott lanza una maldición vudú sobre Robert en represalia contra la familia Otto por algún agravio personal es igualmente ofensiva. La afirmación de que Emeline Abbott dio a luz una niña que murió y quedó de algún modo ligada al muñeco a través de la magia vudú es pura invención; no hay pruebas históricas verificables que apoyen tales conclusiones, y examinar los hechos como son e «intuir» conclusiones como esas es simplemente especulación. Después de todo, el Muñeco Robert es un artefacto único e interesante que la historia habría olvidado hace mucho tiempo, quedando como una curiosidad de la historia local en un museo, de no ser por la intervención de los cazadores de fantasmas que lo convirtieron en un fenómeno paranormal de la cultura popular.
Referencias
Boese, Ann. 1996 «Tracking the ghosts of Old Key West». The Miami Herald (17 de octubre).
Eyman, Scott. 1985. «Ghost houses». Fort Lauderdale News (4 de agosto).
«Public records». 1924. The Miami Tribune (30 de julio).
«William Abbertt and Amelina Abbertt». 1880. Censos, Estados Unidos, 1880. Family Search.
«William Abbott and Emeline Abbott». 1885. Censos del Estado, Florida, 1885. FamilySearch.
Sloan, David. 2014. Robert the Doll. Nueva York, Phantom Press.
Autumn Sword es investigadora y anfitriona del pódcast The Devil in the Details.
Publicado originalmente bajo el título de «Are haunted dolls mere child’s play? Part one» el 28 de agosto de 2025 en la versión en línea de Skeptical Inquirer (28/VIII/2025), la revista del Comité para la Investigación Escéptica (CSI).
Traducción de José Luis Piquero.
