Un escritor abducido por Ufolandia (y 2)

Hilary Evans con Bertrand Meheust en París, cerca de Saint-Michel, Paris, en 1987. Foto: Pierre Lagrange
Hilary Evans con Bertrand Meheust en París, cerca de Saint-Michel, Paris, en 1987. Foto: Pierre Lagrange

Por Ignacio Cabria.

El subtítulo [del cuarto volumen de  Érase una vez en Ovnilandia, Sergio Sánchez Rodríguez] hace alusión al libro Nunca fuimos modernos, del sociólogo francés Bruno Latour. En su Introducción para este volumen Sergio se ataja: se previene de que no le pongan el sambenito de posmoderno por no comprometerse con una postura determinada dentro del debate ufológico. Él se decanta por un método de simpatía crítica, que define como dubitativo ante las demarcaciones tajantes que exige el movimiento escéptico, y reafirma su voluntad de hacer «una historia teórica de la ufología francesa» que no esté movida ni por el afán apologético de las paraciencias ni por ilustrar al vulgo «en nombre de la Razón y la Ciencia» (pág. 15). Señala, partiendo de la sociología de Latour, que el fenómeno ovni rompe las barreras entre naturaleza y cultura, es un híbrido. Escribe: «Si, en los volúmenes que conforman este viaje, me hubiese dedicado a demostrar una hipótesis, me habría comportado más como un ufólogo que como historiador de circunstancias» (pág. 274). Es una postura simétrica, en la terminología de Latour. Y así termina: «Más que relativistas, hemos sido precisamente híbridos, nosotros los primeros» (pág. 276).

Comienzo del artículo publicado en Factor 302.4, la web de Alejandro Agostinelli, el 14 de marzo de 2025.

Sigue en «Más allá de E.T.: la ufología francesa, un fascinante laberinto de ideas (Parte 2 y final)».