
Tras la publicación del informe sobre la homeopatía de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el Ministerio de Sanidad, el Círculo Escéptico pide al Gobierno medidas legales para que los productos homeopáticos -compuestos fundamentalmente por azúcar- dejen de venderse en farmacias, ya que, como el citado trabajo advierte, «pueden poner en peligro» la salud de los ciudadanos si rechazan los tratamientos de la medicina basada en la evidencia o los sustituyen por esos preparados. El informe del Gobierno concluye que «no existe evidencia científica publicada que avale la eficacia de la homeopatía» y que «la eficacia observada para los productos homeopáticos es comparable al placebo».
«La legislación comunitaria sobre la homeopatía, fruto de la presión en Bruselas de fabricantes y promotores, ha sido y es el principal handicap para que sigamos en Europa hablando de un tema que debería haber pasado a los libros de historia de la medicina hace muchos años», explica Vicente Baos, médico de familia y miembro de la junta directivo del Círculo Escéptico. Baos, fue uno de los expertos que ha asesorado a Sanidad, destaca cómo, en contra de lo que mucha gente cree, que la homeopatía carezca de efectos reales no significa que su uso no entrañe riesgos. El propio informe admite que «el principal riesgo asociado a estos productos es el posible abandono del tratamiento científico con expectativa de producir un beneficio conocido y adecuado». En otras palabras, apunta que «el mayor peligro es creer que la homeopatía va a ayudar realmente en una enfermedad y eso motive el abandono del tratamiento médico realmente efectivo».
La legislación europea
«La legislación europea impone el reconocimiento de los productos homeopáticos como medicamentos, pero cada Estado miembro tiene margen para regular los procedimientos de autorización, el régimen de dispensación, la publicidad…», explica Fernando Frías, abogado y miembro de Círculo Escéptico. «En vista de este informe, el Ministerio de Sanidad no tiene excusas para demorar más las reformas que se iniciaron en las etapas de Carmen Montón y María Luisa Carcedo en el marco del Plan para la protección de la salud frente a las pseudoterapias».
El Círculo Escéptico ha propuesto al Ministerio de Sanidad cambios normativos en numerosas ocasiones, la última hace unos días. «El Real Decreto 1277/2003, que regula la autorización de centros y servicios sanitarios, permite la puesta en marcha de unidades de terapias en las que se empleen productos homeopáticos u otros métodos con eficacia y seguridad demostradas», recuerda Frías. «No tiene sentido que se mantenga en vigor esta norma cuando el propio ministerio reconoce oficialmente que la homeopatía es ineficaz».
La homeopatía es una pseudociencia nacida de la imaginación del alemán Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII. Creía que lo semejante cura lo semejante y que las diluciones infinitesimales tienen un efecto inverso (a más dilución o menos principio activo, mayor es su efecto). Desarrolló su teoría, hoy refutada, antes de que el conocimiento fisiológico y farmacológico estableciese los principios científicos de estudio de las enfermedades y su tratamiento. En realidad, los productos homeopáticos, en la mayor parte de los casos, no son más que agua y azúcar.
«El Gobierno español se une con este documento a los ejecutivos británico, suizo, australiano, francés, alemán y estadounidense, que han publicado en los últimos años evaluaciones y recomendaciones sobre la homeopatía, su uso y su legislación, que se resumen en este informe, que cuenta con una amplia bibliografía y tablas detalladas de los trabajos evaluados», concluye Baos.
