
Por Vicente Baos Vicente.
El recién publicado y esperado informe técnico sobre la homeopatía es una excelente noticia por dos motivos principales: es una revisión de las evidencias más recientes sobre la eficacia de esa práctica y fija la posición de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el Ministerio de Sanidad sobre su uso como elemento terapéutico.
El informe concluye que:
- «No existe evidencia científica publicada que avale la eficacia de la homeopatía como un instrumento terapéutico eficaz».
- «Se ha constatado en los trabajos publicados que la eficacia observada para los productos homeopáticos es comparable al placebo».
- «Los ciudadanos deben conocer, cuando escogen iniciar o mantener tratamientos basados en la homeopatía, que esta carece de evidencia científica y que pueden poner en peligro su salud si rechazan o sustituyen los tratamientos que la medicina basada en la evidencia les propone».
El documento nos recuerda los principios en los que se basa la homeopatía, establecidos por Samuel Hahnemann a finales del siglo XVIII: lo semejante cura lo semejante y las diluciones infinitesimales tienen un efecto inverso (a más dilución mayor efecto). Son ideas desarrolladas antes de que el conocimiento fisiológico y farmacológico estableciese unos principios científicos de estudio de las enfermedades y su tratamiento.
Los autores hacen una revisión sistemática de la bibliografía acerca de la eficacia y seguridad de los productos homeopáticos, y solo incluyen ensayos clínicos aleatorizados y controlados realizados en humanos desde 2009 a 2026. Sobre la eficacia, concluyen que «la evidencia es insuficiente para una recomendación de tratamiento con productos homeopáticos en ninguna patología». En lo que respecta a la seguridad, a pesar del aura de inocuidad y naturalidad, se han constatado efectos adversos graves en productos que mezclaban diluciones infinitesimales homeopáticas con sustancias activas de origen vegetal en dosis relevantes. Aún así, «el principal riesgo asociado a estos productos es el posible abandono del tratamiento científico con expectativa de producir un beneficio conocido y adecuado». Es decir, el mayor peligro es creer que la homeopatía va a ayudar realmente en una enfermedad y que eso motive el abandono del tratamiento consolidado.
La legislación comunitaria sobre la homeopatía, fruto de la presión en Bruselas de fabricantes y promotores, ha sido y es el principal handicap para que sigamos en Europa hablando de un tema que debería haber pasado a los libros de historia de la medicina hace muchos años. Los productos homeopáticos están regulados por una directiva de 2001 que obliga a los países miembros a introducirlos en su legislación farmacéutica. En España, dicha disposición ha ido modificándose con el tiempo. En la actualidad, solo 976 productos homeopáticos están autorizados sin ninguna indicación terapéutica, es decir, sin justificar para qué hay que utilizarlos. No hay ninguno que esté indicado para una enfermedad o problema de salud de algún tipo.
Un interesante apartado del informe aborda cómo efectuar la evaluación de la eficacia terapéutica de los productos homeopáticos: ¿igual que en el caso de un medicamento de uso humano habitual?, ¿deben ser ensayos clínicos estándares? Ante cualquier administración de sustancias con intención terapéutica, se disparan unos factores de confusión: regresión a la media, efecto placebo y otros que modulan la respuesta de los pacientes (ocurre también en los medicamentos también). Es necesario controlar metodológicamente dichos elementos (la comparación con placebo es la más común, pero no la única) para poder afirmar que la administración de una sustancia, del tipo que sea, tiene acción eficaz per se, y no por los factores que afectan al contexto, al efecto placebo y a otros tipos de acciones. Ese es el sentido científico de una evaluación terapéutica.
El Gobierno español se une con este documento a los ejecutivos británico, suizo, australiano, francés, alemán y estadounidense, que han publicado en los últimos años evaluaciones y recomendaciones sobre la homeopatía, su uso y su legislación, que se resumen en este informe, que incluye una amplia bibliografía y tablas detalladas de los trabajos evaluados.
Bienvenido sea este documento al arsenal de razones para que la homeopatía no esté presente en el abordaje científico de las enfermedades y los problemas de salud humanos. No es un tratamiento, puede parecer un tratamiento, pero en su interior no lleva nada, es una simulación, un engaño.
Vicente Baos Vicente es médico de familia y experto en pseudoterapias.
